El alivio sería instantáneo y hermoso si no tiñesen más de
negro esa gran nube oscura que parece no querer salir de mi pecho ni de mi
cerebro, esa niebla que hace sentirlo y verlo todo como un mal sueño, como una
pesadilla en la que tú mismo te torturas, en la que consciente de que lo haces,
te auto consumes hasta matar todo el apego que alguna vez sentiste por ti
mismo. Ese dolor tan fuerte, como si drenasen tu sangre y rellenasen cada vaso sanguíneo con nitrógeno líquido, vuelve a aparecer.
Es horrible cuando todos creen que has dejado de buscar la
felicidad, porque realmente sabes que la única manera de lograrla es haciendo
aquello que los demás consideran rendirse. ¿Quién lleva razón en una discusión en la que ningún interventor habla el mismo idioma?
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