jueves, 10 de enero de 2013

Miel pops.

¿Sabíais que cuando el zángano copula con la abeja reina, su aparato reproductor se queda alojado en el interior de ésta y el follador muere? Cuando el siguiente zángano llega (porque hacen tantas visitas al útero de la reina como sean necesarias para llenarla de semen) tiene que sacar con las patitas el genital del anterior macho para proseguir con la tarea.
Me parece muy paradójico el hecho de que, en cierta manera y siendo un poco retorcidos, nos parezcamos (las mujeres así como los hombres) a esa abeja reina. El zángano tiene la única misión de servir de reservorio espermático. Una vez finaliza su cometido, no tiene sentido seguir manteniéndolo con vida (igual que ocurre en nuestra sociedad, donde la vida de una persona tiene carácter utilitarista; en el momento en que cumple su función para con la sociedad, queda marginado). Qué sabia es la madre naturaleza. Y en fin, que pensándolo detenidamente, ¿a caso no hacemos lo mismo? De acuerdo, solo unos pocos sádicos/ mantis religiosas arrancan la cabeza de sus parejas tras la cópula pero, ¿es mentira que ya sabemos de antemano que desde el momento en que comienza ese ritual carnal, está condenado ya a morir? ¿Es mentira que conocemos el final que tendrá esa acción? Cumple su función, después, hasta luego.
Y el caso, que si no sabíais ese estupendo dato sobre el reino de los insectos, ahora ya lo sabéis.

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